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En el tercer siglo, dos hermanos pertenecientes a las filas
del clan de magos Vizjerei llegaron al poder. Sus nombres eran Horazon y Bartuc.
Ambos eran igual de poderosos y ambiciosos, ambos estaban fascinados por el
poder que podían obtener a través de la práctica de magias
demoníacas. Sin embargo, se diferenciaban por el método que preferían
para estudiar a los demonios. Horazon veía a los demonios como una gran
fuerza de poder, sentía que para sacar el mayor partido a esde Fuerza
debía hacerse con uno y doblegarlo a su voluntad. Su hermano, sin embargo,
llegó a sentir simpatía por los poderes demoníacos y pensaba
(influenciado en gran medida por los demonios) que la mejor forma de entender
las fuerzas demoníacas era aliarse con las autoridades infernales para
que compartiesen con él sus secretos libremente. Eso es exactamente lo
que hizo. Sus filosofías opuestas causaron una gran escisión que
dividió las filas y desgarró el clan Vizjerei.
Cuando por fin su fiera rivalidad culminó
en el inevitable violento enfrentamiento, los combatientes se dieron
cuenta demasiado tarde de que habían sido utilizados como
títeres por el ejercito demoníaco. La siguiente batalla
tuvo tales proporciones que llenó de luz el firmamento y,
cuando todo hubo terminado y sólo quedo el silencio del remordimiento,
Bartuc yacía muerto, Horazon había desaparecido en
un exilio que él mismo se impuso, y los Vizjerei habían
aprendido una lección a un precio muy elevado.
El pequeño grupo de hechiceros supervivientes,
vestigios del que fuese el gran clan Vizjerei, decidió rechazar
la magia demoníaca a partir de ese momento y continuar con
su estudio de la magia elemental. Para asegurarse de que tragedia
similar no volviese a tener lugar, formaron una orden secreta con
el único propósito de supervisar los clanes mágicos
y destruir la corrupción allá donde la encontrasen.
Así nació el Viz-Jaq’Taar, la Orden de los criminales
mágicos, también conocidos como las asesinas.
Los Vizjerei, conscientes de que la propia orden
podría corromperse si se expusiese a los poderes de la magia,
consideraron esencial que estas asesinas mantuviesen sus mentes
tan llenas de pureza y concentración como fuera posible.
Debían vivir en la meditación y adquirir lde Fuerza
en su interior, no a partir de fuerzas externas que pudieran enmascarar
una influencia demoníaca. Con este propósito, la Orden
no utilizaría directamente las artes mágicas: en su
lugar utilizarían ingeniosos dispositivos y objetos encantados
para luchar contra los que sí las utilizan. Para ampliar
su campaña contra la corrupción demoníaca,
se concentraron en perfeccionar las habilidades marciales naturales
de sus cuerpos, tanto físicas como mentales.
Debido al carácter secreto de la Orden,
poca gente, incluso entre los magos, conoce algo más que
los rumores que corren sobre esta misteriosa organización.
Su reputación está envuelta en un velo de ambigüedad.
Leyendas sobre su incondicional vigilancia y el miedo generalizado
a sus represalias han mantenido a muchos magos alejados de la tentación
de la corrupción, así que se les ha visto en pocas
ocasiones. Sin embargo, con la reaparición de los Tres, y
el subsiguiente aumento de manifestaciones demoníacas en
el mundo, la Orden se ha mostrado últimamente mucho más
en público.
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